A veces sobre nuestras grandes historias
Otras rebuscan esquinas en las pequeñas
Pero esas medidas sólo las conoce el alma
y no siempre porque queramos
ellas desvelan nítidas las dimensiones
Un café caliente
Un trozo del pastel
y se opina sobre febrero inestable
confundiendo los almendros
Sobre la política sin Platón
y los riesgos de la Bolsa
Preguntas por los amigos
Tus hijos y por los míos
-Tuvimos suerte
Entre sorbos el repaso por el saber familiar
llega con pausas de melancolía en tu voz
-Están viejos
Y sacas la suma de nuestra propia hipotética resta
y yo me alegro de siempre rehuirle a la matemática
Me veo en esos bellos ojos
que ganaron yo no mirara lo feo del mundo
y se alborota el recuerdo de la ternura
de un irremediable me enamoró
Así
escondida en la taza de café
una pregunta muda compite con su aroma
¿Por que no puedo ya imaginarte en mi cuerpo?
Triste invento el de las traiciones
Se torna cáustico detergente
que fregoteando amor y ganas
desinfecta hasta los suspiros
Se desbarranca la tarde afuera
pero no se ve el ocaso desde la puerta
Con piel y alma
demasiado limpia de ti
Abrazo tierno y hasta luego
Gizela Rudek J